martes, 14 de junio de 2011

Cazadores del disco perdido

Hubo un tiempo (que fue hermoso) en el que conseguir un disco no estaba a un click de distancia. En el que extrañas palabras como “googlear” o “taringuear” no eran verbos vulgarmente aceptados. Tiempo en que para comprar un CD, vinilo, cassete o lo que sea, había que salir de casa e ir hasta la disquería. A veces, hasta tenía uno que embarcarse en búsquedas dignas de Indiana Jones para alzarse con algunos de esos objetos particularmente esquivos.
En ese contexto, muchos de nosotros tenemos en la discoteca un disquito que en su momento fue como el Santo Grial. Un pedazo de plástico difícil de encontrar al que por motivos diversos, que van de la calidad artística de la obra; una canción en particular; su cualidad de incunable o el simple valor afectivo, le atribuimos la capacidad de ser la respuesta a nuestras preguntas existenciales. Al menos por un rato.
The Bolshoi fue un grupo inglés de mediados de los ochentas que paso sin pena ni gloria por el resto del mundo, pero que acá tuvo un relativo éxito. Editaron cuatro discos. El segundo, Friends, de 1986, incluía “Sunday morning”, la canción que les dio sus quince minutos de fama.
Ese tema sonó mucho por estas tierras en aquella época. Fue usado como cortina del programa Rock & Pop TV (el de videos que iba a la tarde, no el del largo de pecho). Incluso la banda hizo una visita a la Argentina en 1987, donde tocaron en el estadio Obras, además de presentarse en Badía & Compañía.
Aún cuando el suceso se apago y la banda se desvaneció en el limbo de los “one hit wonders”, aquel hit se quedo para siempre en mi memoria como una de mis canciones favoritas. No grabe el tema, ni compre el cassete en el momento de máximo furor. Grave error. Años más tarde, conseguirlos se convertiría casi una misión imposible.
Con el tiempo, el asunto fue convirtiéndose en una obsesión. Desconocía el título de la obra y faltaba mucho para que Internet me felicitara el acceso a esa información. Era el disco de los que hacían “Sunday Morning”, eso era todo lo que tenía. En su búsqueda recorrí innumerable cantidad de disquerías de barrio, grandes cadenas (ahí descubrí la diferencia de conocimientos entre un vendedor de Tower Records y uno de Musimundo), y los locales especializados, típicamente conocidos como cuevas. La mayor parte de los consultados sabían de lo que les estaba hablando, pero ninguno podía asegurarme la existencia de alguna edición, nacional o importada, que pusiera fin a mi periplo.
El disco apareció cuando ya había abandonado toda esperanza de conseguirlo. Como suele pasar con este tipo de obsesiones, lo encontré cuando no lo estaba buscando y en el lugar menos pensado. Lo vi de casualidad, un día antes de mi cumpleaños número veintidós, justo en una etapa particularmente complicada de mi vida, revisando las bateas del Musimundo de Avenida de Mayo y Perú. Fue como sentir que los planetas se alinearon para mi. Como si el destino me hiciera al fin un guiño complice. O como cuando Indiana Jones acierta al elegir la copa del carpintero en La última cruzada.
Una vez que lo pague y estuvo definitivamente en mis manos (cuando uno no ama, compra) fui feliz. De alguna manera, supe que todo iba a estar mejor.

The Bolshoi – Sunday morning
Del disco Friends

10 comentarios:

  1. Recuerdo The Bolshoi y con esto delato mi edad, en epocas de escuela secundaria y justamente "Sunday Morning"

    Pero comparto tu idea de ir ir evolver para ver que encontraba, algo que todavia hago y mi esposa no me entiende. Siempre me dice, para que perdes tiempo buscando un disco o revolviendo las bateas si lo podes bajar directo a tu iPod en segundos. Sera porque esta parte nostalgica aun habita en mi, porque nunca deje ese enorme sentimiento de felicidad al encontrar algo que me recordaba mi infancia o adolescencia.

    Un dia revolviendo discos en "sale" en HMV aca en Londres, encontre uno que seguramente poca gente se acuerda o conoce: Flaunt It de Sigue Sigue Sputnik, una banda Britanica de los 80's en su mejor apogeo punk y rebelde de la epoca.
    Deje de revolver, lo compre y sali corriendo a casa a escucharlo. En esos minutos desde HMV a mi casa, recorde infinidad de historias, anecdotas, amigos (uno de ellos ya no esta) y momentos relacionados con esa tipica rebeldia adolescente.

    Eso, le explique ese dia a mi esposa, no me lo da un click en iTunes o una compra online !

    Maravilloso y nostalgico post, tu blog esta excelente,; que bueno haberlo encontrado !

    Abrazos desde Londres escuchando Toger Waters mientras trabajo !

    Tucumein

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  2. Error tipografico, quise obviamente decir "Roger Waters" no Toter Waters ! ... still too early in the morning !!!

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  3. Buen relato.
    Yo guardo buenos recuerdos de aquellas caminatas nerviosas hasta la disquería; esperando que este ese disco que quería con ansias.
    Saludos!

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  4. Me acuerdo cuando estuvieron con Badia http://www.youtube.com/watch?v=mfoCBMiuqRA

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  5. sos muy grosso... sabelo!!!

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  6. el dia que salio Pulse en la ARG, la edicion limitada con la luz rojita... estaba yo escuchando la radio en la calle con mis walkman.. por aquel momento de mi vida cadeteaba y obvio no tenia un mango.. tampoco celular.
    Fui a un publico llame a mi madre y le rogue que fuera a comprar el disco. No podia esperar un minuto mas para tenerlo en mis manos.. hoy dia es uno de esos discos (cd) que veo entre los mios y sonrio!!!

    Negro (4)

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  7. Negro ... el dia que salio Pulse yo estaba en un curso en Santiago de Chile. Recuerdo que estaba en una disqueria en un shopping y los tenian en una caja, no los habian puesto a la venta todavia. Yo me lo queria llevar a toda costa y tuve que converncerla a la chica chilena del negocio para que abriera la caja, lo catalogara en el sistema y me lo vendiera.
    Esa noche volvi al hotel con mi CDs y la lucecita que titilaba, lo puse en mi discman y los escuche de punta a punta.

    Hoy todavia lo tengo y es uno de los CDs que me traja a Londres cuando me mude a vivir aca. Cada vez que lo veo recuerdo la cara de la chica como diciendo "que pesado este argentino con sus discos" !!!

    Es mas, corto este comentario escuchando Pulse mientras trabajo !

    Un abrazo !

    Pablo

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  8. No voy a negar que bajo (y mucho) temas en MP3, pero los recuerdos de haber vivido la adolescencia cuando la vida aún no transcurría online son imborrables.
    La búsqueda de un disco, y más aún si se trata de una "rareza", es un proceso que te puede llevar a los límites de la obsesión.
    Los domingos a la mañana en el Parque Rivadavia donde te encontrabas con tipos que de verdad sabían de música y que tenían lo que las disquerías ignoraban que existía eran una cita obligada. A veces iba aunque no tuviera plata, solo para ver. Y así fue como un día tuve que salir corriendo a recaudar de donde se pudiera para poder hacerme de "Pleasent Dreams" de The Ramones antes de que la feria se levantara o algún otro se lo quedara.
    Muy buen post, saludos a todos.

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  9. Pablo... mi mama penso exactamente lo mismo.. este chico se volvio loco!! tanto por un disco, creo que nunca lo entendio, como tampoco que los ordene que los limpie.. que las cajitas tengan que estar mirando todas para el mismo lado y que si abro un cd, se debe poder leer exactamente lo que dice... y menos aun que cuando compre un CD me de mucha bronca si no trae info, como por ej la edicion que compre de ten de pearl jam en 9 de julio y corrientes hace ya no se cuantos miles de años!!!
    Grande Discos que recuerdos trajistes a mi mente!!! sos grosso!!! sabelo!!

    Negro (4)

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  10. Las horas que habré de fin de semana que habré dedicado a buscar CDs en el parque Rivadavia... qué épocas!! Me moría por comprarlos todos. Y ahora como bien decís, están todos a un click de distancia.
    Hubo uno que no lo encontré jamás, The Way We Are, the Fleming & John... y eso que recorrí cuevas y pasé por varias ferias.
    Hoy Internet me lo regala con Grooveshark, y podría comprarlo por Amazon... Ya lo haré..

    Para el que le gusta la música, comprar un CD era lo más semejante a un acto religioso. Ir a la disquería, comprarlo, llegar a casa, sacarle el envoltorio, sacar el librito y mientras ponerlo en el equipo de música y quedarse disfrutando del disco, que se pasaba entero, de principio a fin sin saltear canciones... Después llegaba la hora de aprender las letras y escucharlo hasta el hartazgo. Y son esos discos que 10, 15 o 20 años después los escuchás y sonreís como el 1er día que lo tuviste en tus manos...

    Me acuerdo que había una disquería en Scalabrini Ortiz y Aráoz que tenía DVDs que no se conseguían ni en Musimundo ni en Tower... Buenas épocas..

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