miércoles, 24 de agosto de 2011

No es rock, pero me gusta

Por Juanca
Especial para DISCOS PERFECTOS
Cuando hace un par de meses me senté a ver la oferta de los próximos recitales, encontré que ir a todos los que mínimamente me interesaban planteaba una clara restricción presupuestaria, así que tuve que hacer lo que todos en general evitamos hacer: elegir. Con la presentación de Ringo en noviembre como la única fuera de discusión, la cuestión giraba en torno a un menú muy variado. Y dentro de ese menú había una opción que, si bien debería haber quedado afuera en el rubro "recitales de rock", me fue imposible descartar: Erasure.
En una Luna Park casi colmado en su segunda presentación arrancaron con impecable puntualidad inglesa y con una escenografía más que sobria, que no tenía la más mínima pretensión de compensar la falta de un elemento que hace a la visual de todo escenario de recital: instrumentos musicales. Y es que todo lo que se escucha sale de la pequeña plataforma en que se encuentran un sintetizador y una notebook operados por Vince Clarke. Andy Bell sale a escena con un saco de lentejuelas rojas y completan el cuadro dos coristas tan morenas que hacen que el gran contraste con la blancura de los británicos traiga el recuerdo de las clásicas gráficas de Benetton.
Lo que sigue es una hora y media de una seguidilla de temas casi imposible de desconocer para todos los que están entre los treinta y los cuarenta y pico. Van de menor a mayor, empezando con "Hideaway" y "Breathe Of Life". Andy Bell muestra una voz intacta, que cuenta además con el apoyo de las dos excelentes coristas, se gana al público hablando en un castellano tan imperfecto que parece sobreactuado y acompaña su performance con movimientos exageradamente afeminados con los que busca, y encuentra, la complicidad de los presentes (con una avasallante mayoría femenina). La inmovilidad y apatía de Vince Clarke resultan perturbadoras. El tipo prácticamente no se mueve de la baldosa en donde está parado y casi no altera su expresión facial. Pasan los temas y la llegada de "Victim Of Love" pone de pie por primera vez a todo el público y saca de su estado vegetativo a Clarke que acompaña con guitarra. El ritmo se sostiene hasta que hay una pausa en que los cuatro se sientan en posición de fogón y por primera vez la electrónica sale de escena para una versión 100% acústica de "When I Needed You" ese tema que, como bien indica el cantante, tuvo mucho éxito en Argentina mientras que afuera fue un olvidado lado B.
De ahí en más todo fue clásicos y nadie volvió a sentarse. Pasaron "Drama", "Love To Hate You", "Blue Savannah", "Oh L'amour" y otros, cerraron con "A Little Respect" y, como era de suponer, el bis fue para "Stop".
Como veredicto final, se puede decir que todo el mundo se fue conforme. Es verdad que la escenografía no impactó en absoluto, que la instrumentación técnicamente no existió - después de todo este dúo y los Pet Shop Boys son el antepasado directo de la música electrónica que tan poco nos interesa - y que no mostraron nada nuevo, pero para todo el que haya vivido aunque sea parte de su adolescencia en los ochenta la nostalgia hizo que valiera la pena. Este cronista, sin ir más lejos, se encontró en la última tanda de temas en el campo muy cerca del escenario, lejos de la butaca de la que suponía que, al igual que Vince Clarke, no iba a moverse.

1 comentario:

  1. hola!

    buen blog!
    puedes visitar mi nuevo blog en:

    http://www.rockandrollesvida.blogspot.com

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