lunes, 8 de agosto de 2011

Y eso fue to to todo amigos...

Patricio Rey, esa criatura misteriosa y nocturna, que a fuerza de enormes canciones supo ganarse la fidelidad y el amor incondicional de una gigantesca legión de seguidores, se corporizo, tal vez sin saberlo, por última vez el 4 de agosto de 2001. Fue en Cordoba, en el estadio Chateau Carreras. El jueves pasado se cumplieron diez años.
Como a tantas otras cosas en la vida, llegue tarde a los Redondos. A principios de la década del noventa, alguien invento el más ridículo de los Boca-River entre dos de las bandas más grandes que han dado el rock argentino y yo, adolescente inexperto, me compre el buzón y me embandere del lado opuesto.
No se trato de la primera vez. Una década antes, cierta parte de la prensa rockera intento instalar una supuesta confrontación entre Serú Girány Spinetta Jade. Jugada que fue desarticulada por las mismas bandas, dando un show conjunto en el estadio de Obras. Supongo que, a falta de un gesto semejante entre los involucrados, la mecha prendió bastante fácil entre los públicos de Soda y Redondos.
Afortunadamente, la ceguera duro poco. Fue Último bondi a finisterre el disco que me acerco definitivamente a Patricio Rey. El disco que (me) demostró que los supuestos antagonistas tenían más cosas en común que las que suponía. En ese álbum, el tándem Solari-Beilinson amplió la paleta sonora de la banda, texturas decían ellos, con el uso de samplers y secuencias. Algo que ya habían esbozado en sus trabajos anteriores.
Compre Momo Sampler, el telón final para la obra discográfica ricotera, el mismo día que salió a la venta. No, no me convertí en un fundamentalista de la causa, pero supe apreciar la maravilla de su arte. Sólo me quedo pendiente vivir en persona la ceremonia de sus presentaciones en vivo.
Quizás lo más sorpresivo no haya sido la separación en sí. Después de todo, nada dura para siempre, y los redondos, desde aquel célebre “escúchenme carajo”, venían coqueteando con la idea. Lo más llamativo fue la forma en que, tiempo después, los capitanes del barco salieron a ventilar los motivos de la ruptura.
Atentando contra el halo de misterio edificado en torno al grupo, sus partes, y hasta la misma disolución de la banda, “El que gobierna para la paz” y “El varón viril y de gran fuerza”, o Skay y el Indio respectivamente, humanos ellos al fin y al cabo, se echaron culpas mutuamente, usando a la llamada prensa especializada para lanzar sus dardos. Incluso Solari, fue más lejos hablando de traición en una entrevista concedida a Mario Pergolini.
Ante este panorama, imaginar una reunión (sólo te pido que se vuelvan a juntar) se parece a una quimera. Habrá que conformarse con lo que hagan cada uno por su lado, seguir esperando aquello que parece imposible y seguir disfrutando de las canciones de una banda única. Que no es poca cosa.
Lo que sigue, es la selección de mis cinco, más un bonus track, canciones preferidas de Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Sírvanse elegir y compartir los suyos.
Gracias a Rodrigo, autor del blog La página impar, por la data!


Patricio Rey y sus redonditos de Ricota – La pequeña novia del carioca
Del disco Último bondi a finisterre (1998)
En vivo Racing Club 1998



Patricio Rey y sus redonditos de Ricota – Toxi Taxi
Del disco La mosca y la sopa (1991)



Patricio Rey y sus redonditos de Ricota – Yo caníbal
Del disco Cordero atado (1993)



Patricio Rey y sus redonditos de Ricota – Música para pastillas
Del disco Oktubre (1986)



Patricio Rey y sus redonditos de Ricota – Esa estrella era mi lujo
Del disco Bang! Bang! Estas liquidado (1989)



Bonus track
Patricio Rey y sus redonditos de Ricota – Ji ji ji
Del disco Oktubre (1986)

2 comentarios:

  1. querido, linda nota! quedo a la espera de ver cómo te pegaron las discografías solistas... nota para un futuro capaz.

    a escuchar tu selección de temas, que nunca viene mal.

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  2. son leyenda , y seguiran siendo leyenda ¡¡¡
    gran banda

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