miércoles, 19 de octubre de 2011

Una canción lo trajo hasta aquí

Foto: Rocknboard.com
El lunes fuimos imaginariamente hasta New York para disfrutar de la presentación de Wilco en la televisión norteamericana. Ayer, Manchester fue el destino para recibir la noticia de la vuelta de los Stone Roses. Ahora, un salto en el tiempo y el espacio nos deposita en Buenos Aires, el 7 de octubre pasado, para ser testigos del segundo de los tres shows que Jorge Drexler dio en el Teatro Gran Rex. Ventajas que da este espacio llamado DISCOS PERFECTOS (?)
Esta nueva visita del cantautor uruguayo surgió como una parada imprevista antes del cierre de la gira de presentación del disco Amar la trama (que ya había hecho escala en el mismo lugar un año antes). Signo inequívoco de la “localía” de Drexler por estas tierras, lo que estaba pactado como un solo show, se convirtió en tres recitales a sala llena.
El cantante arranco con Todos a sus puestos, de Amar la trama, orden que fue cumplida a rajatabla por los presentes en el teatro. De buen humor, pese a algunas molestias en su garganta, jugo el rol de director de orquesta, tanto para su banda como con la gente. Hasta se permitió sugerir el uso de los chasquidos, en reemplazo de las clásicas palmas, para acompañar “Mi guitarra y vos” y “Disneylandia”, la increíble adaptación del tema de la banda brasileña, Titas, que fue acompañada también con un hipnótico juego de luces.
Hacedor de canciones que parecen estar construidas sobre una sucesión de pequeños detalles, Drexler encuentra en el sonido del teatro (tan diferente al de un estadio) el lugar ideal para que cada uno de esos detalles se luzca. Desde el theremin, hasta un loop hecho con el delay de la guitarra. Así consigue el paradójico logro de sonar íntimo, tocando para tres mil personas.
El repertorio del show, basado principalmente en los tres últimos discos del cantautor, suena adaptado a la formación que grabo el último de ellos, Amar la trama. La banda, un elenco multinacional integrado por músicos de España, Italia y Argentina, suena ajustada, adueñándose y transformando los temas de etapas anteriores del uruguayo. Más allá de alguna secuencia suelta, poco queda del uso de la electrónica que fue su marca en Frontera y Sea.
Canciones como Al otro lado del río, Camino a la Paloma (interpretada junto a Ana Prada), 730 días (cantada a dúo con Lisandro Aristimuño), Sea, o La vida es más compleja de lo que parece fueron de las más celebradas por los presentes.
Aún con una fructífera carrera solista sobre sus espaldas, múltiples proyectos y hasta un Oscar (por la canción “Al otro lado del río), Drexler se mostró genuinamente sorprendido y conmovido por el cariño de un público que no dudo en expresar ese sentimiento ante cada oportunidad que se le presento.
Poco más de dos horas después de aquella orden que urgia a tomar posiciones, y tras los correspondientes bises de rigor, Jorge Drexler se despidió con Una canción me trajo hasta aquí. Un título que resume casi a la perfección el camino de un artista de esos que vale la pena seguir.
Jorge Drexler – Una canción me trajo hasta aquí
Del disco Amar la trama (2010)




2 comentarios:

  1. Excelente post F! Por el momento, Drexler es una de mis cuentas pendientes para ver en vivo. Nunca me voy a olvidar del día en que pusieron en mis auriculares "La edad del cielo" y esa voz y esa letra llegaron en el momento justo, como creo que sucede con las grandes canciones.
    Además, Drexler me recuerda a una amiga y unas mañanas tomando mates con tostadas escuchando sus discos.
    Creo que también lo que más me queda es eso de "amar la trama" por sobre el desenlace. Disfrutar las cosas, siempre, por más efímeras que sean.
    Reitero: gran post!
    Get Loose, Get Loose ! ;)

    M.

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  2. ¡Tremendo! Yo lo ví tres días antes en Rosario.

    Una pequeña diferencia: mientras allí subieron como invitados Ana y Lisandro, aquí llamó a "su amigo de hace muchos años" Coki de Bernardi para entonar Sea... momento que costó pero se terminó disfrutando igual...

    Y otra perlita: el segundo bis, con el cual se despidió, fue una versión de su viejo tema "Llueve", al cual le adosó una introducción en clave de candombe con lo que dijo era una frase que le apareció esa mañana en la cabeza al despertar, mientras llovía, en el hotel donde paró en Rosario. El verso era: "hay un tipo de alegría que sólo da oír llover a orillas del Paraná". Cómo no terminar en su bolsillo con un gesto así...

    ¡Saludos!

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