jueves, 10 de noviembre de 2011

El señor de los anillos

Apenas minutos pasadas las veintiuna, la banda arranca con “It don´t come easy”. Unos segundos después entra la estrella principal de la noche. Entra Ringo Starr y un Luna Park repleto, estalla en una potente replica a escala de los alaridos de la beatlemania. Llega al trotecito, sonriendo con esa pose de comediante que vimos tantas veces en video. Esta ahí. Es un beatle a poco más de 30 metros de distancia. Casi que tengo que pellizacarme.
Ringo no esta solo para llevar adelante la faena. Lo acompaña una nueva versión de la All Starr Band, un conjunto de adorables tribuneros que tocan como los dioses y se conocen todos los cliches del rock de estadios. Integrada por Rick Derringer en guitarra, Richard Page (Mr. Mister) en el bajo, Wally Palmar (The Romantics) en guitarra y armónica, Edgar Winter en saxo y teclados, Gary Wright en teclados y Gregg Bissonette en batería, representa un seleccionado que causaría la envidia del musicalizador de las FM Aspen o Millenium.
El disfrute sobre el escenario es pleno y se contagia al público. Ringo probablemente no sea el mejor cantante, pero complementa esa carencia con simpatía y carisma. Sabe que es el centro, el sol sobre el que giran los demás músicos, pero se corre para dejar que sus compañeros tengan su momento de lucimiento y dedicarse a hacer eso que hace también: tocar la batería.
Si bien la nostalgia es un elemento ineludible, Starr y sus amigotes la esquivan con elegancia armando un set list bien rock & rollero, con temas de la carrera solista del baterista, más clásicos pertenecientes a los miembros de su banda, recurriendo en tan solo cuatro ocasiones a la parte más festiva, por llamarla de alguna manera, del cancionero beatle.
Por lejos, es casi una obviedad decirlo, las canciones de los cuatro de Liverpool son las más festejadas de la noche. La primera es “I wanna be your man”. Más tarde, intercaladas en el repertorio, llega el turno de “Yellow submarine” y “Boys”.
La velada concluye con “Whit a little help from my friends” enganchada con el lennoniano “Give peace a chance”. No hay lugar para bises. Después de desear paz y amor y hacer la V de la victoria por millonésima vez, Ringo, el baterista de los beatles, el señor de los anillos, se va del escenario. Y se lleva al público metido en el bolsillo.
Nota del autor: Sin una pequeña ayuda de mi amigo Juanca, este post no hubiera sido posible. Esto es para vos nene. Gracias.

Ringo Starr & The All Starr band – It don´t come easy
Del single “Early 1970” (1970)


Ringo Starr & The All Starr band – Broken wings
Del disco Welcome to the real world (1985)

2 comentarios:

  1. Que Maestro Fer ... seguro que lo disfrutaste mucho y me alegro por vos !!!

    Tuve una sensacion parecida cuando vi en vivo a Sir Paul McCartney y hasta se me puso la piel de gallina ... te entiendo perfectamente !!!

    Me alegra mucho mas que Argentina y BsAs sean sedes de musicos tan grosos y sumado a los prox 7 shows de Roger Waters el anio que viene, es indudable que el publico Argentino realmente los convoca !!!

    Un abrazo grande y saludos desde London !

    Pablo

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  2. Fui al show de ringo, y hubo muchos aplausos y gritos demostrando el cariño y agradecimiento por todo lo que nos dio con los beatles. Me parecio muy grasa que no cantara octopuss garden, porque no hubo bises...la gente se quedo 10 minutos coreando su nombre para que vuelva pero nada. Le falta carisma y sangre..
    Yo fui al del lunes.

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