lunes, 28 de noviembre de 2011

El terror del melómano

Pasa sin que te des cuenta. Un buen día, todos tus temores de melómano se hacen realidad. Cada uno de los recaudos que tomaste para mantener la salud de tu preciada colección de discos se convierte en esfuerzos inútiles. Cajas destrozadas, el sagrado orden alfabético roto. El horror. El enemigo esta en casa. No es el polvo, la humedad, o el download. Es tu hijo. Y es una batalla imposible de ganar.
De seguro, un adulto centrado y responsable, tomará esto como una vicisitud más de la paternidad y actuará en consecuencia. Nosotros no. Veremos en el niño/a un pequeño Godzilla con chupete. Un monstruito tambaleante y baboso, que encuentra en esas cajas multicolores objetos para su diversión. Sólo que lo hacen de una manera muy diferente a la nuestra.
El sueño sería tener un altillo o un sótano. Un lugar apartado con un cómodo sillón, donde dar rienda suelta a nuestra pasión por la música rodeado por un buen equipo de audio y nuestros discos. En cambio, la discoteca es parte de la geografía familiar. La Disneylandia de la travesura infantil.
El niño la emprende con fervor contra el mueble de los CDs. Toma distancia y con alegría se lanza a una carrera que termina contra los indefensos estantes. Sin saber leer, encara la reorganización sin ningún tipo de criterio. O simplemente, los saca de su lugar y nos los alcanza, dejándolos caer centímetros antes de llegar a nuestras manos. Para, carcajadas de por medio, repetir el procedimiento. Una y otra y otra vez.
Para colmo de males, estas simpáticas criaturas suelen encontrar en esposas, novias, familiares y un largo etcétera, poderosos aliados para cometer sus tropelías con absoluta impunidad.
La solución sensata, todo lo sensata que un idiota musical puede pergeñar, es una adaptación de la frase "si no puedes con tu enemigo, únete a el". La alianza consiste en adelantar la educación melómana del infante, iluminándolo con la importancia del cuidado de esos discos. Del vital papel que este arte tendrá en el desarrollo futuro de su vida. Sale Sapo Pepé, entra Bowie. No es descabellado ¿No?

David Bowie – Heroes
Del disco Heroes (1977)

4 comentarios:

  1. No solo es el ataque a nuestros tan preciados cds sino justamente la perdida de control sobre lo que suena en nuestros equipos de audio. Pasamos horas escuchando a Adriana, Topa, etc. Y/o canciones hiteras que por alguna extraña razón (será quizás que están compuestas con este fin?) a nuestros pequeños les resultan tan fascinantes y emocionantes como cualquier tema de nuestro artista preferido a nosotros los "grandes". Por eso es interesante la reflexión final....hija preparate!

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  2. pues si son vinilos en vez de cd's como me pasa a mi...imagínate!!!

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  3. jajaja te juro que me pasa lo mismo, pero mi pequeno Santiago ataca los tan preciados "libros" de papa.

    Por una cuestion de viajes, mudanzas y demas cosas de la vida en el exterior, el 90% de mi musica esta en formato digital, asi que Santi no puede sacarle los CDs !!!

    Si me pasa lo mismo que "Anonimo" arriba, me la paso escuchando Adriana, Pinon Fijo, Lullaby Song y lo peor en mi caso es que no solo tengo que parenderme las canciones de Argentina, sino las que le ensenan aca en el jardin en Ingles. Ya soy bilingue en canciones infantiles ... jajaja !!!

    Ahora tengo que pedirle permiso a Santi para escuchar mi musica ... a que hemos llegado !

    Abrazo desde Londres,

    Pablo

    PD ... no me olvido de tu pedido por email, te lo mando pronto !
    .

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  4. Tremendo... sugiero una María Elena Walsh para no perder la dignidad y sin embargo compartir... ella sola puede acompañar perfectamente el crecimiento musical de un niño, en su repertorio hay de todo y cuando llegues a "La cigarra" o "El valle y el volcán", entonces ya podés pasar a Sui, Almendra, y todo lo demás...

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