martes, 15 de noviembre de 2011

Yo creo en los milagros

Foto: Tomás Correa Arce/Rolling Stone
Hay una sensación de hecho histórico. Un indescriptible aire de excitación en el ambiente, que aumenta con cada segundo que se cae del reloj, a medida que la hora se acerca sigilosa, pero inevitable. Se apagan las luces y lo primero que suena, más allá de los gritos de una multitud que espero seis años para este reencuentro, es Release. La invitación para soltar amarras, desmarcase de la realidad, entregarnos al inexplicable placer que es la experiencia de disfrutar de la música en vivo. Pearl Jam esta de vuelta.
Ese comienzo me lleva a un estado de irrealidad. De ensueño. Es recién con la poderosa y acelerada versión de Even Flow que encajan todas las piezas del rompecabezas imaginario. Es ese grupo. Es ese tema que me sacudió hace tantos años atrás. Los estoy viendo. Ahí están Gossard, Ament, las explosiones hendrixeanas de McCready. Y Eddie Vedder.
Eddie Vedder es el chaman que lidera la ceremonia. Canta, salta, se contorsiona, lleva su garganta hasta el límite. Es el brujo que hechiza a la multitud y la transporta a un viaje por los rincones más oscuros y luminosos de su alma. Un viaje del cual todos salimos extasiados.
No hay artilugios. No son necesarios. Pearl Jam se conecta con el corazón de cada uno de los que estamos ahí, sin más armas que sus canciones y su total compromiso hacia ellas. Puede sonar arrollador (Do the evolution) y sutil (Just breathe). O ambas cosas en un mismo tema. Como pasa en Given to fly, esa belleza que nos hace imaginar planeando sobre la inexplicable estructura del estadio Único de La Plata.
La segunda visita de Pearl Jam, confirma y fortalece el vínculo creado entre banda y público en aquellos ya míticos shows de noviembre de 2005. La simbiosis es fabulosa. Única. Aún con un show de tres horas de duración, la entrega entre ambas partes es indeclinable. No ceden los de arriba del escenario. No claudican los que están abajo en demostrar su amor por esas canciones que los vienen acompañando desde hace veinte años. Tal es así, que tanto fervor deja literalmente sin palabras al hombre que fue marcado como uno de los portavoces de su generación.
Planeado como una celebración de sus dos décadas de vida, la lista de treinta y tres temas recorre gran parte de la carrera de la banda. Además, como si el propio peso de sus canciones no fuera suficiente, recurren a dos covers de variada estirpe y altísimo impacto. Primero tocan I believe in miracles de The Ramones, con el recordatorio de Vedder sobre su primer paso por estas tierras acompañando a la mítica banda punk. Y después, ya en la tercera parte del recital, arremeten con una estremecedora interpretación de Mother de Pink Floyd. Teniendo en cuenta la conflictuada adolescencia de Vedder, la elección de esta canción no deja de ser significativa.
La banda se empieza a despedir con las luces del estadio completamente encendidas, quizás para que nos veamos las caras por última vez, si acaso eso fuera posible, tocando una furiosa versión de Keep on rockin’ in the free world de Neil Young. Se van convenciéndonos del milagro del rock. De la fuerza que tiene un par de guitarras ardientes y un alma desgarrada para conmovernos, en desmedro de todas las imposturas de la industria de la música. Yo creo en esos milagros.
Fiel a la tradición, el telón imaginario se baja con Yellow Ledbetter. De a uno se van yendo los miembros del grupo, hasta dejar a Vedder, feliz y satisfecho con un pucho en la boca, y a McCready, estirando las últimas notas de un show memorable y fraseando el Little Wing de Hendrix. Alas, otra vez. No existe mejor manera de cerrar la noche. Hemos volado juntos.
Nota del autor: Gracias Negro, no tengo palabras.
Pearl Jam – Given to fly
Del disco Yield (1998)

Fuente: You Tube – Usuario TheMatu2010

9 comentarios:

  1. que pedazo de recital eh? se que los de Ferro fueron epicos, no puedo comparar porque aquellos solo los escuche despues. Pero dudo que sea posible que este haya sido menos intenso. nos volaron la cabeza estos muchachos. inolvidable.

    Ramiro @eltumo

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  2. Hoy paso no para dejar un comentario sobre Pearl Jam y el recital en sí mismo (del que lamentablemente no he podido ser parte) sino para felicitarte, F, por la manera en la que pusiste en palabras lo que sentiste esa noche. No es fácil traducir los sentimientos en un texto, pero vos lo lograste. Creo que todo se resume en eso de sentirnos levitar después de ver a una banda que amamos en vivo. Recuerdo a la salida de Radiohead en Club Ciudad experimentar exactamente eso y la sensación me duró por días, hasta que finalmente mutó en uno de esos recuerdos que, de solo traerlos al presente, nos llenan los ojos de lágrimas de felicidad. Y yo hoy me alegro por la tuya.
    Beso grande!
    M.
    Get Loose Get Loose!

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  3. Sigo en estado de shock... Escucho otra música y no me satisface.

    Nada se compara con lo que escuchamos y vivimos el Domingo en La Plata. Ayer puse de todo, para ver si algo me atrapaba, y no. Solamente pienso en el recital. Miro videos de personas que lo filmaron y me emociono muchísimo.

    Un poco lo que dice Mily. Es eso. Saber que fuiste testigo de un hecho único, perfecto e irrepetible.

    No se. Me cuesta expresar lo que me hizo y hace sentir ese recital... Qué zarpada que es la música, ¿no?

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  4. Leo lo que escribió Mi Tema del Día (perdón, no se tu nombre, jaja) y es tal cual. Vuelvo a traer a colación a Radiohead. Después de ese show estaba como en trance escuchando en loop solo Radiohead, de mis auriculares no podía salir otra música. Lo mismo con escuchar el audio o ver después el dvd, generó muchísimas cosas...después me agarró la depresión post recital, jajaja, pero ¿quién te quita ese momento de euforia?

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  5. uh, Mily... si hablamos de Radiohead, mis recuerdos son un tanto agridulces. por un lado el extasis de estar escuchandolos en vivo despues de tanta espera, rumores, esperanzas en vano. por otro, la amargura y la bronca por no haber podido ver practicamente nada.
    ojala hubiera podido vivir aquel recital como vivi este!
    en este caso tambien tengo una sensacion de revancha, ya que no me perdonaba haberme perdido aquellas historicas noches de Ferro en 2005. ahora, impaciente esperando que se filtren audio y video en buena calidad.

    Ramiro @eltumo

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  6. Hola! F, vengo en un plan similar al de Mily, ya que no me gusta PJ (no me odien), no fui a verlos, pero sí me encantó tu texto y puedo sentir empamtía con tu relato.
    ...y algo de envidia, jaja! Aún no úde ver a ninguna banda quew me provoque eso en vivo y los rumores me están matando. Pero el día que pase, me voy a acordar de este texto y de sus relatos.
    Saludos a vos, pero también a Mily y Ramiro, son grosos!
    G

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  7. Uhh Mily. Me hiciste acordar a cuando vi los videos del recital de Radiohead en Buenos Aires... Me pasó lo mismo que con Pearl Jam en Ferro y ahora en La Plata. Uno de los mejores momentos musicales que viví en mi vida... Me acuerdo lo que fue la salida... estaba anestesiado.. Creo que la semana posterior a ese recital escuché In Rainbows más veces que desde que lo lanzaron hasta ese 24 de marzo.

    Con Roger Waters, me pasó en River y no el Vélez... eso sí es raro.. Creo que por la calidad del sonido y la escenografía.. Igual Floyd lo escuché tanto tanto, que mi vida siguió su curso normal. No necesité repasar la discografía otras mil veces.

    Hoy solamente pude escuchar tango. ¿Será porque quedé medio melancólico? En fin, creo que ya se cuál es mi tema del día :P

    Ah, me llamo Julián ;)

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  8. Excelente post Fernando !!!

    Claro que hay que creer en los milagros. A mi me paso con el Live 8 en el 2005, habia perdido toda posibilidad de ir y dos horas antes que comience el show, consegui entradas ... imaginate !!!

    Que groso Pearl Jam, una masa !

    Un abrazo

    Pablo

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  9. Creo que las palabras de Eddie y sus últimos momentos sobre el escenario dicen todo.
    'We have no words', y esa imagen suya, sentado en el borde del escenario fumándose un pucho como si estuviera en el living de su casa.
    Esa fue la sensación. La de estar todos viviendo algo único, pero a la vez 'cotidiano', en una especie de comunión inexplicable.
    Fui muy feliz y, como le pasó a Mi Tema del Día, no puedo dejar de escucharlos de casa al laburo o del laburo a casa.

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