martes, 6 de marzo de 2012

Un detalle que cambia todo

Las canciones, generalmente, se construyen en base a una secuencia de acordes, sobre la que descansa melodía. Sobre esos pilares, se van acoplando detalles que le dan textura y cuerpo a la obra. Como parte de un todo, esos detalles muchas veces pasan desapercibidos al escuchar el tema. Pero a veces ocurre que uno de esos elementos, se nos revela en toda su potencia. Y una vez que los descubrimos, nos obsesiona, nos reformula el sentido de la canción.
En 2007, Massacre edito El mamut, su disco perfecto. El trabajo que condensa veinte años de carrera, y que le dio a la banda el acceso a un público masivo tras años de ser considerados artistas de culto. El quinto track del álbum, y (sí la memoria no me falla) segundo corte de difusión, es Divorcio.
Esa canción es uno de los puntos más altos del disco. Una perlita que hace uso de la dinámica suave fuerte made in Pixies, para que Walas nos cuente sobre las complicaciones de crecer, un tópico recurrente en la obra de la banda. La portadora de un elemento distintivo que me cautivo apenas fue percibido por mis oídos.
Presten especial atención. La resolución del segundo estribillo amaga con aplacarse, volver al cauce sereno del verso principal (tranquilo y a esperar) para desembocar en un puente donde las guitarras, y aprovecho acá para decir que Massacre tiene de los mejores trabajos de violas en nuestro rock, se disparan hacia el cielo. Van ganando en tensión, remarcando el tono épico de la canción.
Es ahí, al final de esa remontada heroica sobre octavas (a los 3.30 del video) donde irrumpe un punteo que me eriza la piel cada vez que lo escucho y al tengo que volver constantemente. No es un solo, es una nota que entra y queda suspendida en el aire hasta ir apagándose diez segundos después. Es un grito de angustia. Una guitarra expresando esa dificultad a la que hace referencia Walas. Un detalle absolutamente genial.
Escuchen Divorcio, cuenten que les pareció y de paso, cuenten en que canciones encuentran detalles que los obsesionan.

Massacre – Divorcio
Del disco El mamut (2007)

2 comentarios:

  1. Ése tipo de momentos en ciertos temas, son los que en definitiva, hacen que se conviertan en nuestros temas favoritos, en mi caso puedo tener muchas canciones que me agraden, pero las que mas me gustan, siempre tienen ese momento de meros segundos que hacen que se convierta en algún componente de mi top 5.

    Me pasa por ejemplo con Slide Away de Oasis, y el grito agónico de Liam antes del estribillo, que tiene esa carga particular de deseo, de ruego, pero a la vez está cargado de la arrogancia que lo caracteriza, es un tema de Noel que supo hacerlo muy propio.

    Los Beatles están plagados de éste tipo de cosas también, la mayoría, sin estar ocultos. Me acuerdo que con un amigo hace unos años habíamos tratado de armar una lista de "orgasmos Beatle" que a la larga la fuimos olvidando, pero que recuerdo incluía por ejemplo, las rabiantes y pesadas guitarras en el medio de Brithday o las famosas "secas" de John en Girl, entre tantos otros, si, son pequeños detalles que al menos en mi caso de no haber estado, no sé si los temas me harían sonreír tanto como lo hacen.

    Me agarro el bajon post-media noche y no aguanté, muy buen post este, abrazo.

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    1. King: Primero y principal, gracias por el comentario y por el elogio.
      Me mato eso de la lista de "orgasmos Beatle". Coincido totalmente con vos, las canciones de los fabulosos cuatros están llenas de esos detalles enloquecedores.
      Abrazo!

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