miércoles, 21 de mayo de 2014

Mi disco perfecto: Exile on main street

Por Guillermo Ferrer
Especial para DISCOS PERFECTOS
Algunos lo llaman la biblia del rock. Es una buena definición para este disco. La mayoría de ustedes quizás ya lo haya oído o sepa su historia pero siempre es buena redescubrir su magia. La creación de uno de los discos más grandes de la historia tiene una fábula y mística digna de su magnitud. Los Stones se autoexiliaron de Inglaterra por la alta tasa de impuestos que se les imponía y se radicaron en Nellcôte, al sur de Francia. Allí Keith Richards había comprado una mansión (previamente una residencia nazi) y se fue a vivir allí con su familia. Al poco tiempo los demás Stones se juntaron allí y ,con un su estudio móvil, se comprometieron a crear un disco dentro de la casa de Richards. En esa situación (digna de piratas) se encontraban Jagger, Richards, Watts, Wyman y Taylor. En Francia no eran tan famosos, no tenían nada que demostrarle al mundo y tenían ganas de tocar. La liberación absoluta.
Entre esposas, drogas, alcohol, niños, mujeres de turno, traficantes, sesionistas, músicos invitados, managers y gente desconocida se concibió el disco. Cada sección musical se dividía para tocar en distintos cuartos de la mansión (cocina, baño,etc) y no paraban hasta que los símbolos nazis a su alrededor perdían su significado. La mayoría de las veces no salía nada pero a veces ,producto del ruido y del esfuerzo, la magia nacía. Llenos de ideas nuevas, también muchas veces recogían canciones inéditas de años anteriores y las reconstruían hasta crear canciones nuevas. La mayoría no tenía título ni letra pero eso no importaba. Con la magia del coro de voces que los acompañaba y Nicky Hopkins, Bobby Keys, Jim Price, Ian Stewart, Bill Plummer, Billy Preston entre otros los Stones no pararon. La historia cuenta que tocaban a volúmenes ensordecedores y que había tanto descontrol que hasta entraban personas y les robaban instrumentos sin que ellos los notaran. Muchas veces Richards se dormía en medio de los ensayos. Hoy en día cuesta creer que del caos en que vivían pudiera salir algo, pero así fue. Luego de esta especie de sueño rockero terminarían el disco, como ya era costumbre, en Los Angeles.
Se puede leer al disco como si fuera la unión perfecta entre las máximas influencias musicales del rock y la era de las bandas que lo revolucionaron. Es como si desde el exilio en el que estaban, se fueran a vivir dentro de la música que amaban. Un disco que es blues, gospel, country, soul, con fantasmas jazzeros y por momentos hasta psicodélico pero inclasificable en ninguno de esos géneros. Es como si el disco trazara un mapa imaginario sobre los géneros que derivaron en el rock y los fuera visitando uno a uno, hasta crear una obra de rock & roll puro. Desprolijo, pesado, enérgico, difícil y liberador, es imprescindible. No se puede dejar de lado el grandioso arte de tapa de Robert Frank, con un collage de sus fotografías que desconcierta tanto como la música que sale de él. Un disco que hay que saber escucharlo, no es un disco de éxitos,más bien las canciones del disco entretejen una gran canción única. Una vez Don Was dijo que el disco tiene sonidos que nunca se habían creado antes y que él no entendía cómo se hicieron. Podría hasta ser un disco religioso de la forma que trata y sacude a las canciones elevando la idea de que la música es la única liberación. Es un homenaje a la esencia de la banda y de la música que amaban pero hecho de una forma que descoloca y no es fácil de entender, incluso en su época. De todas formas , una vez que no acercamos a entenderlo… no hay mucho más para agregar.
Comenten: ¿Qué opinan de los Stones y de Exile on main street? Recuerden que ustedes también pueden participar de esta sección. Para eso sólo tienen que escribir sobre ese disquito que les vuela la peluca y enviar un mail a discosperfectos@hotmail.com.

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