lunes, 30 de junio de 2014

5 días 5 discos

Por Yamila Trautman (@YTrautman)
Especial para DISCOS PERFECTOS
  • Lunes. En esta casa –en este universo unipersonal- surten efecto sólo dos de las tantas formas de calmar el impulso criminal que indefectiblemente define el comienzo de la semana rutinaria: desayunar viendo Seinfeld o darle play al disco que haya quedado en el reproductor. Prolongar la abulia dominical puede amenizar las cosas, aunque sea auditivamente. Déjà Vu (1970) de Crosby Stills Nash y Young es un gran disco de domingo y permitir su inercia colabora con los fines anti-violencia: su folk rock pacífico y la combinación de las mejores voces, la sucesión de clásicos como “Country Girl”, “Helpless” o “Woodstock”, la genialidad compositiva e interpretativa del bigotudo Crosby en –uno de los favoritos de toda la historia- “Almost Cut My Hair”. En vinilo la experiencia es doblemente efectiva.
  • Martes. Tal vez incluso antes de dedicarse a esto del periodismo musical (y la tortura diaria de los discos obligados), este cerebro y estos oídos fueron diagnosticados con esquizofonia. No tiene cura. Seguimos con el último de Black Rebel Motorcycle Club, Specter At The Feast, uno de los mejores de 2013. Aunque la agresividad garagera del trío se torna bastante oscura en temas como “Fire Walker”, la potencia espacial, el pulso punk están presentes en “Let The Day Begin” o “Rival” o “Teenage Disease”. La semana empieza acá.
  • Miércoles. La mitad del camino se encara junto a una voz familiar. Familiar, disculpen, en el sentido más incestuoso de la palabra. Comúnmente es Nick Cave quien ocupa este lugar pero no siempre lo hace, por momentos permite que otros tonos profundos e únicos lo reemplacen. Como el de Mark Lanegan. Recaemos en su disco solista Bubblegum (de 2004): porque invitó a todos sus amigos (Homme, Dulli, PJ Harvey, Oliveri, McKagan), porque tiene “One Hundred Days”, “Head”, “Come to Me”, y porque esa voz.
  • Jueves. Los jueves hay que cantar en la calle. Caminar cantando como un desquiciado feliz. “No necesito tanto de vos”, por ejemplo, esforzándose por entonar en volumen moderado a través de Scalabrini Ortiz. Esa libertad esperanzadora es garantizada por las guitarras soleadas de Valle de Muñecas en su compilado Folk, que contiene temas de Días de suerte (como el citado “Autosuficiente”) y covers, en una de las voces más amenas y queribles del rock nacional. Y ni siquiera hay que complicarse pronunciando en otro idioma.
  • Viernes. La última brazada es la que cuesta más. La banda de sonido de los viernes laborales debe ser motivadora al extremo: hay que llegar al final triunfante. No siempre pasa pero la mayor parte de los discos en vivo suelen contagiar la adrenalina de la experiencia del directo. And All That Could Have Been de Nine Inch Nails es ideal. De “Terrible Lie” a “Starfuckers, Inc” (a los susceptibles se recomienda pulsar stop antes de “Hurt”), pasando por “March of The Pigs”, “Gave Up” y “Head Like A Hole”, la arenga industrial de Reznor en su formato más crudo ilustra la peligrosa ensoñación de prender fuego todo, sólo para desaparecer durante dos días y volver a empezar.
Lunes: Martes: Miércoles: Jueves: Viernes:

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