miércoles, 4 de junio de 2014

Camino a Brasil X

A casi una semana del esperado comienzo, además de la obvia esperanza de cortar con largos años de frustraciones y terminar la aventura con un Maracanazo comandado por Messi y compañía, los que disfrutamos del arte de balompie, también anhelamos (aunque acá no abunda el optimismo) un certamen vibrante, lleno de fútbol ofensivo, partidos emocionantes. Marcadores cambiantes, resultados inciertos, definiciones agónicas. Matchs emocionantes, en definitiva. Goles. Y golazos.
A groso modo, la carrera de los Fabulosos Cadillacas (al menos antes de la primera separación) puede dividirse en tres etapas. Un comienzo con la mirada puesta más allá del Atlántico, en Gran Bretaña. Quiero morir bailando ska era su carta de presentación y así los conocimos. Una segunda, la de las venas abiertas de Latinoamérica, donde la banda se vuelca hacia lo alterlatino, movida que tuvo en Mano Negra a su padre fundador, con el indestructible hit Matador como faro ineludible. En la tercera, y final, Vicentico y compañía amalgaman a todo su bagaje estílistico una aproximiación al Río de la Plata. Los Cadillacs abrazan el tango, made in Piazolla, el candombe, y el rock progresivo setentoso (acá se nota la mano del guitarrista Ariel Minimal) y sacan dos de sus mejores discos: Fabulosos Calabera y La marcha del golazo solitario. Golazo, si.
Precisamente de ese último disco, porque nosotros también nacimos y somos guiados por el signo de nuestro astro rey, el balón, elegimos la canción que le da título al álbum, para dar el anteúltimo paso en nuestro imaginario viaje musical hacia tierras brasileras. Refrendamos lo dicho en el primer párrafo. Queremos un gran mundial. Uno épico y para el recuerdo. Muchos goles. Para que el golazo deje de marchar solitario.
Ahora faltan ocho días, diez horas y cuarenta minutos para que empiece la Copa del Mundo Brasil 2014.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...