lunes, 14 de julio de 2014

5 días 5 discos

Por Joaquín Vismara (@joaquinvismara)
Especial para DISCOS PERFECTOS
  • Lunes: Estar en pleno invierno vuelve inútiles los esfuerzos de inyectar adrenalina cuando el clima no acompaña. Las doce canciones que trabajaron a tres manos Flopa Lestani, Manza Esaín y Ariel Minimal funcionan como antídoto a la estación anómica por excelencia. Aires de fogón, armonías vocales que se entrelazan con hidalguía, y un repertorio que es el equivalente sonoro a ese haz de luz que entra por la ventana, y que rompe con lo gélido del ambiente. “Debajo del álbum blanco”, “Dejadez” y “El almaherida” (por mencionar una canción de cada una de las partes involucradas) amortiguan el impacto de la fatídica vuelta a la rutina que significa cada comienzo de semana.
  • Martes: Si el mérito de The Jesus & Mary Chain fue el de encontrar el balance entre las melodías y el ruido, el de Ride es similar. Sus primeros simples (y su álbum debut, que es lo que aquí nos importa) valen su peso en oro por el contraste entre armonías y capas de sonido utilizadas como texturas. Detrás de auras envolventes y guitarras reverberantes, no hay más que canciones ornamentadas con precisión de orfebrería. El contraste entre su estímulo sónico y su búsqueda del medio tiempo rítmico es vital para equilibrar el barco sin euforia, porque todavía quedan tres días por delante.
  • Miércoles: En sintonía con el día anterior, la mitad de la semana se banca con la piedra angular del shoegazing local. Después de ser una máquina de fabricar hits, Soda Stereo esquivó la complacencia con un disco desafiante, pero con una gama de colores mucho más amplia que todo lo que había hecho antes. Si antes emulaban el mainstream europeo (The Police, The Cure, Echo & The Bunnymen), ahora Cerati y compañía husmeaban en los márgenes de la industria y ponían ante sus seguidores un fiel reflejo de la vanguardia de época y replantea el escenario: tanto en música como en lírica, el “qué” es tan importante como el “cómo” a la hora de decir. Ese instante en el que la nebulosa sónica del final de “En remolinos” se funde con el acople inicial de “Primavera 0” podría durar una eternidad. O debería.
  • Jueves: Tras dos días seguidos de ruido como argumento sonoro, es menester volver a las canciones, y de esas Ryan Adams tiene en demasía. Dueño de una discografía tan amplia como (a veces) errática, su segundo disco solista lo exonera de cualquier tropezón que haya tenido después. “Gold” es en algún modo un manual de cómo emular con gracia sin dejar de ser uno. A lo largo de sus dieciséis temas, el Adams bueno evoca a Young, Dylan, Springsteen, Hendrix y demases, reformulados en pos de una identidad propia. Oro en serio.
  • Viernes: Hay una compensación de conceptos en el último día hábil: es el esfuerzo final, al que más cuesta llegar, pero es también el del efecto más liberador. El momento en el que se cruza su meta merece ser celebratorio, gratificante. Y no hay mejor combustible para la euforia que el debut de Supergrass. A casi veinte años de su publicación, jamás perdió un gramo de su frescura, de la ebullición hormonal de un grupo formado por pendejos orgullosos de serlo. Dejen que el doblete inicial de “I’d Like to Know” y “Caught by the Fuzz” hagan el trabajo; si cuando llega “Mansize Rooster” no estás encendido vos también, replanteate cosas.
Lunes: Flopa Manza Minimal by Fernando Cardenas on Grooveshark Martes: Miércoles: Jueves: Viernes:

1 comentario:

  1. Vivia en USA cuando salio el disco de Ryan Adams y la descosía, lo escuchaba cuando iba a laburar y volvia con Grant Lee Philips (mostro)

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