jueves, 28 de agosto de 2014

El mejor regalo


Mis viejos me regalaron el primer disco de Soda Stereo, que al mismo tiempo fue el primero que tuve del trío, en enero de 1987. La cercanía entre la celebración de reyes magos y mi cumpleaños hace imposible determinar con precisión para cual de los dos acontecimientos eligieron el presente, un dato de todas maneras menor a la hora de medir el efecto perdurable que ese cassette tuvo en mis gustos musicales, que es casi como decir en mi vida.
Probablemente mis progenitores no tuvieran ni la más remota idea sobre el contenido de eso que me estaban obsequiando. Imagino que al acercarse la fecha, habrán corrido a la disquería más cercana y una vez allí habrán consultado con el amigo disquero sobre el regalo más conveniente para un niño de once años. Consulta que, haciendo breve una composición de tiempo y lugar,  teniendo en cuenta que a esa altura Cerati, Bosio y Alberti ya estaban en plena conquista de América, tuvo una respuesta obvia. Y un efecto a futuro todavía vigente.
Poco hay en ese disco editado en 1984, que ayer cumplió su treinta aniversario, del Soda Stereo que más tarde se transformaría en una de las bandas más importantes de la historia del rock nacional. Es difícil encontrar en Canción Animal o Dynamo, las obras máximas de la carrera del grupo, rastros de aquellas primeras canciones. El sonido remite claramente a The Police, una de las principales influencias del trío en sus comienzos, mientras que las letras de Cerati exploran el mundo con una mirada irónica, hasta permitiéndose inéditas referencias políticas con eso de "el régimen se acabo" en Dietético o el “creías que estabas lejos” de Un misil en mi placard, que luego dejará de lado para recurrir a una lírica más visual. Más spinetteana, por decirlo de alguna manera.
Soda Stereo, el álbum, sirve, más allá de su valor artístico y la forma poco piadosa en que lo ha tratado el paso del tiempo, como muestra del ímpetu juvenil de sus autores, de sus ganas de salir a tocar en un momento muy especial del país, y de la energía renovadora que impulsaba al rock de la primera parte de los ochentas. El primer paso en la carrera de una banda que evolucionó disco a disco. 
Para recordarlo, armamos un playlist de videos que recrea la lista de canciones, respetando el orden original, pero en versiones en vivo. Algunas de ellas, verdaderos hallazgos arqueológicos. Que lo disfruten.
Copense y cuenten como llegaron ustedes a Soda Stereo.

2 comentarios:

  1. La primera vez que escuché hablar de Soda Stereo fue en abril de 1985. Lo sé porque fue en el cumpleaños de 15 de mi prima y, su hermano, mi primo Ariel me comentó que para su cumpleaños (ambos teníamos 11 años en ese momento) le habían regalado el disco de Soda Stereo. Yo no tenía ni idea de lo que me estaba hablando y no entendía bien qué siginificaba Soda Stereo. De hecho, en un primer momento pensé que se trataba de un compilado con temas de varios artistas, como los 17 Top Hits o FM U.S.A, no pensaba que Soda Stereo era el nombre de la banda. Después me di cuenta que se trataba de la banda que hacía esos temas que sonaban tanto en la radio, como Te hacen falta vitaminas y Sobredosis de TV y que a mi tanto me gustaban. Yo venía de escuchar mucho folklore y a Los Beatles y recién estaba descubriendo a artistas de aquellos años, como Duran Duran (de los que aun soy fan) y vi en Soda algo que me remitía a ese tipo de bandas, con una imagen muy marcada y una música bailable. Hace poco conseguí el disco en vinilo y descubrí que no me parecía taaan malo como esperaba. Ya no me gustan las mismas canciones que cuando tenía 11 años pero Tratame suavemente y El tiempo es dinero, me parece, envejecieron bastante bien.
    Lo mejor de ese disco es que en ningún lado se ve venir lo que Soda fue apenas un par de años después

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  2. Giovani Bocciardo26 de mayo de 2015, 23:27

    Descubrí Soda Stereo, con apenas 5 años, en 1989. Recuerdo escuchar con unos auriculares Technics en un equipo Ken Brown el casette de Ruido Blanco, particularmente "Cuando pase el temblor"... Todos estos detalles obviamente los armé con unos años mas, cuando mi papá me contaba que me quedaba escuchando ese tema, subido a una silla en un depto del centro de Cordoba.
    Aclaro, el de la foto no soy yo... Tengo 30 y pude gracias a Dios, verlos en vivo en 2007. La dicha invadio mi felicidad.

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