lunes, 22 de diciembre de 2014

No me pidan objetividad

Foto Melina Corvalán
Por Clara Sirvén (@clarasirven)
Especial para DISCOS PERFECTOS
No me vengan a pedir objetividad, no. Imposible.
El viernes fui al Velma preparada para ver a mis amigos tocar. León Rogani & El Hiperfulbo. Ya les rompí las bolas a todos con esta banda, ¿vieron? Sí. Los fui a ver. Como ya los había visto, como sé que los veré mil veces más. Pero no. No fue como los había visto. Fue magistral y hermoso.
Arrancaron puntuales y elegantísimos, con algunas sorpresas en la lista y con nervios y ansiedad. Lo venían laburando hace mucho, se nota. Todavía deben sentir la adrenalina de los puros al subir al escenario, y eso los hace más grandes.
En el bajo está la facha de Juan Garrido, se nota a lo lejos que está centradísimo en lo que hace y que día a día mejora e innova con su instrumento y en el escenario.
En la batería está el Campeón del Mundo, el Pola Huarte. Es tan pero tan pasional en todo lo que hace que te contagia ganas de ser sensacional. Sus expresiones, su fuerza, prolijidad, simpatía, energía. El Pola (todo con mayúsculas) es fundamental en esta máquina demoledora que es El Hiperfulbo.
En la guitarra está la última incorporación de la banda, el maravilloso Martín Vecchio. Qué talento, ese pibe. Es el cliché de la música que sale de los dedos pero de verdad. Realmente la guitarra es parte suya y si no se te mueven los pies, es que no existís. Y creo que la banda no supo que les hacía falta hasta que lo tuvieron. Ahora no te vas a ningún lado.
Y al frente de todo esto está León Rogani. León, que alguna vez le escribió a alguien "sos arte". Vos sos arte, León. Es el mejor de la escena actual. En todo. En líricas, en composición, en los arreglos que le hizo a sus viejos temas para que ahora suenen con todo. En sentimiento, en conexión con su música, con lo que dice. En honestidad y humildad. En cantar para todos, para alguien y para él. En hacer que sus compañeros de banda sean sus hermanos, y viceversa. En onda, en empatía con el público, en gracia, en elegancia y en potencia. Su voz es de las más particulares que hay hoy y es su impronta, su marca personal. Y es magnífico.
Dieron un show redondo, muy trabajado, con muchos movimientos, con una parte de León solo para mostrar que sí, que quiere y que va a poder. Con temas inéditos en vivo, con charlas con el público, siendo cómplices de los que estábamos ahí abajo sin poder parar de cantar.
A mi parecer fue un show demoledor y ojalá lo repitan mil veces y sigan mejorando, creciendo y creyendo. Estos cuatro animales de la música trabajan mucho y sienten lo que hacen. Ojalá nunca pierdan esa pasión.
Así van a ganar el Mundial.

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