martes, 21 de abril de 2015

Wonderful, glorious

Por Clara Sirvén (@clarasirven)
Especial para DISCOS PERFECTOS
El Royal Albert Hall por un lado, en Londres, salón icónico de recitales, fundado en 1871, con capacidad para cerca de 6 mil personas,  con un prontuario de participantes de la talla de Beatles, Rolling Stones, BB King, Bob Dylan, Sinatra, Eric Clapton, con una estructura formidable, con un ambiente encantador.
Mark Oliver Everett por el otro, californiano, un poco torpe, un poco triste, pasando los 50, vestido de gris, con 11 discos en la mochila y la oportunidad de tocar nuevamente en uno de los 9 “monumentos Grado 1” de Inglaterra.
Luego de de 9 años y 5 discos, todos distintos entre sí, Mr. E volvió, con nuevos secuaces vestidos de profesores de matemática y puro talento, al escenario que lo vio  por primera vez presentando Blinking Lights and Other Revelations, disco doble grabado luego de la muerte de su hermana, disco que le costó años de trabajo, negociaciones y negativas para editarlo tal cual quería, el disco más difícil de su carrera.
Pero el 30 de junio del año pasado el que tocaba era otro. Era un Mr E un poco más positivo, un tantín menos belicoso, un montón más de música. Luego del disco triste que editó en 2005, trajó Hombre Lobo en 2009 (oscuro), End Times 2010 (nostálgico), Tomorrow morning 2010 (Dos discos, un año), Wonderful Glorious 2013 (luminoso, abierto) y The Cautonary Tales of Mark Oliver Everett 2014 (personal, cariñoso). Retomando: en junio del año pasado, E metió todos sus discos, sensaciones, historias e instrumentos, revolvió, mezcló, acomodó y salió: Eels Royal Albert Hall, cd x 2, dvd, vinilo, edición digital y hasta poster.
La música: dos discos, repaso de sus 11 discos, cover de Elvis, un show de caballeros (autoproclamados), turnándose entre guitarra, piano, trompeta, campanas. Resultados asombrosos, sí.
La Peli: “Un material filmográfico maravilloso”, leí por ahí. Sí, claro. 9 cámaras en un lugar fabuloso con un show exquisito y la estética londinense que mamma mía, qué bien está. Por supuesto que es un material maravilloso, contiene un show estupendo de una banda estupenda. También se encuentran reuniones de backstage y demás perlitas. Se ve una y mil veces en loop, de fondo, relojeando la pantalla y sonriendo al encontrarse con un ñoño inseguro al frente de tremenda performance.
El poster: adjunto.
El resultado: un diez.

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