jueves, 4 de junio de 2015

Otra historia de amor: Leo Acevedo

Mi abuelo era guitarrista. Mi viejo lo es. En mi casa siempre hubo una guitarra. Era fatal que, tarde o temprano, empezara a tocar yo también. Así que mi primera guitarra fue la criolla de mi viejo.
Pero mi primera guitarra eléctrica fue una Eko, italiana, un modelo parecido a una Strato pero con sólo dos mics y con una palanca tipo Bigsby (aunque mucho más trucha) que un amigo de mi viejo me prestó, junto con un amplificador sin marca pero...¡de color rojo!
La Eko no sonaba muy bien, le faltaba mantenimiento (y casi todo el tiempo la primera cuerda) pero era muy parecida a la Fender Electric XII del video de De Música Ligera, así que para mi era la mejor guitarra del mundo. Y yo me sentía el Gustavo Cerati del barrio.
Un tiempo después mi amigo Ernesto me dijo: “che, vos que sabés de guitarras (vaya a saber por qué a él le parecía que yo sabía de guitarras): ¿no me acompañas a comprarme una?”. Lo acompañé a una casa de música de la calle Sarmiento, que ya no existe más, y le aconsejé comprar un Squier Stratocaster, negra con el pickguard blanco. La pagó 270 pesos, en los días del 1 a 1. La idea de Ernesto era aprender a tocar la guitarra. La idea de los dos era formar una banda.
A los pocos meses Ernesto abandonó sus clases, y la idea de formar una banda, así que me ofreció la Strato. No sé de dónde saqué 200 pesos (¿me los habrá prestado mi hermano o los saqué de mi magro sueldo?) y se la compré.
Cuando formé SEGBA, allá por el 2001, la Strato ya había sido tuneada con unos buenos mics, un buen puente y un buen clavijero. Pero el mástil de esa Strato es el más cómodo que toqué en mi vida, parece hecho especialmente para mi dedos no-tan-largos. La usé hasta el año 2012, cuando empecé a usar una Squier Telecaster, también bastante mejorada con mics, puente y clavijero nuevos y de mejor calidad que los originales.
En 2013 Damian Colmegna, el bajista de SEGBA, me construyó la DEC Wilshire, basada en el modelo homónimo de Epiphone pero con algunas modificaciones a mi gusto. La Strato se ganó su jubilación. Ya no sale de casa y casi no la uso. En 2014 Damian me hizo una segunda guitarra, la DEC Supersonic, que es mi guitarra principal en vivo y en estudio. Eso si, tanto la Wilshire como la Supersonic tomaron sus medidas del comodísimo mástil de aquella Strato.

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