viernes, 18 de diciembre de 2015

Los discos de 2015 (parte 6)

Por Santiago Segura (@Santiago_LMEDA)
La música es del aire/ Prueba de Sonido
Aclaración pertinente: seleccioné álbumes nacionales que no figuraran en las elecciones previas de estos 5 y 5 de Discos Perfectos para abrir un poco más el juego. Y no escuché demasiada música extranjera este año (en ese caso los cinco discos son casi todos una obviedad, aunque no dejen de ser discazos).
Internacionales:
  1. Bob Dylan - Shadows in the night: Dylan cantando Sinatra. Para un desprevenido será el sacrilegio total, algo así como un Johnny Ramone plays Pat Metheny. Lo que el desprevenido no advertirá es que Bob, ¿el tipo que mejor aprovechó sus limitaciones en la historia del rock?, canta como nunca, o como siempre: haciendo de su voz el lugar donde las palabras encuentran el sentido. Queda bien puesto arriba de todo en la pila de sus álbumes de Time out of mind para acá: una era dorada de casi veinte años.
  2. Keith Richards - Crosseyed heart: Le das play y te vuelve loco desde el primer segundo, es tan simple como eso. Hay una frase de Luca Prodan sobre los Rolling Stones que dice algo así como “tocan hace 30 años y siguen haciendo un rock que raja las piedras”. Bueno, ese sigue siendo el métier de Keith, una de las grandes voces cascadas de la historia del género, además del responsable de aquellas piedras hechas añicos. ¿No querrá meter alguna fechita en un teatro entre los shows de los Stones? Esto es demasiado bueno para que pase de largo..
  3. Wilco - Star wars: La sola aparición de una canción formidable como “You satellite” podría justificar la inclusión del disco (que Jeff Tweedy siga haciendo canciones tan hermosas como “Taste the ceiling” también ayuda). Pero lo que más me atrae de Star wars es que parece que se hubieran divertido cuando lo grabaron, suena fresco y espontáneo. Por ese lado, recuperan el espíritu de Summerteeth, uno de sus tantos discos perfectos.
  4. Alabama Shakes - Sound and color: No sé si Alabama Shakes es la banda que vino a recordarnos que los negros hacen del rock and roll la goma que se les canta pero eso es lo que me represento cada vez que los escucho: “esta gente salva al rock and roll”. La única morena del grupo, sin embargo, es la cantante Brittany Howard, garganta bendecida de tal manera que Paul McCartney la invitó a un dueto este año. Y Sound and color tiene más soul y menos roll que el disco debut... pero la rompe lo mismo.
  5. Barna Howard - Quite a feelin’: No voy a mentir, a este disco lo escuché unas tres veces, lo juro (!). Pero sospecho que me acompañará bastante tiempo más, porque no puedo creer que pasados quince años del siglo XXI sigan saliendo cosas así: un chabón que resume -o imita, o les roba descaradamente, como quieran- a todos los cantantes folk de la historia. Para Simon Reynolds sería un esperpento aborrecible consecuencia de la retromania, para mí, el autor de un disco apacible, digno -mejor, dignísimo- de escucharse cualquier día a la una de la mañana.
Nacionales:
  1. Lucio Mantel - Confín: A estas alturas se puede decir que Lucio Mantel es un maestro de la canción. En este disco encuentra el equilibrio para su grandilocuencia íntima, valga el oxímoron: el tipo se vale de tímbricas sutiles -cuerdas en su justa medida, guitarras limpitas y percusiones que están donde tienen que estar- para realzar como nunca esa voz frágil, chiquita y etérea, desde donde construye la épica en miniatura que mana de todo lo que hace. Gente como él, Florencia Ruiz y Lisandro Aristimuño homenajea a Spinetta de la mejor manera, continuando aquella tradición lírica y arriándola a nuevos horizontes.
  2. Fantasmagoria - El mago Mandrax: Cada vez que pongo este disco abandono lo que estaba haciendo para buscar la guitarra y tocar encima de las canciones. Pero ese impulso -superior- es un detalle: en la revolución de la alegría de Gori, la procesión va por dentro aunque se escape por los poros. Y profundiza en que se puede ser feliz siendo despojado (la cosa viene desde antes: “Diamantes de espuma” o “Todos quieren ser millonarios”... y también queda en evidencia desde la mismísima guitarra acústica que Gori pulsa, todo un símbolo). Es decir: importan las cosas de verdad. Nada que ver con la otra revolución de la alegría, por el amor de dios.
  3. Pels - Gospels: Si usted está leyendo esto y no sabe qué es Pels, hágase el favor de salir corriendo a buscar Gospels (bueno... está en Bandcamp por lo pronto, que queda más cerca). Segundo larga duración del grupo y lo mejor que han hecho a la fecha: otro disco que es tradición y renueva, porque hay ligazón con lo que fue -citas textuales a Charly García y Los Pillos incluidas- y riesgo que los revela como lo que vendrá. Once canciones que eligen los caminos difíciles y a la vez son encantadoras de oídos. Como sin paradoja no somos nada, acá hay tensión entre lo delicado y lo salvaje y por eso, Gospels es inquietante y hermoso. No se lo pierdan.
  4. Reptil - Reptil: Capusotto dice que no hay nada más rockero que morirse y debe ser cierto. Después de eso, también es bastante rockero no morirse y formar un trío deforme como éste -batería, saxo y guitarra- para hacer la música que debería sonar en la próxima temporada de Peter Capusotto y sus Videos (si la Embajada de Estados Unidos lo permite, claro). Comanda el barco Francisco Slepoy y la operación es, en teoría, tan simple como dificultosa: partir de la improvisación, construir hasta llegar al cenit sonoro, destruirlo y empezar de nuevo. Un “rompan todo” de verdad. Si no me creen, escuchen el tema-título que abre el disco: su manual de estilo.
  5. Shaman y Los Pilares de La Creación - Sueño real: Qué monstruo. Es difícil calificar a Shaman y que no se te escape el “monstruo”. El tipo suena como la verdad, hace una música pesada, cargada, hipnótica, que siempre va para adelante. Su música se caracteriza por ser densa y oscura, sí, pero acá redobla la apuesta y se pone más electrónico y gutural, casi heavy metal. Glacial. No sé cómo lo logra, lo cierto es que lo hace: su música suena innegablemente argentina -¿será por su voz?- y a la vez está a tono con cierta universalidad pop. Ojalá lo imiten muchos y cambien de piel disco a disco como hace él, un rockero y un artista.
ATENCIÓN!
Luego de la primera edición, con encendidas presentaciones de Surfing Maradonas, Las Armas Bs. As., The Hojas Secas y El Perrodiablo, llega el Volumen Dos del Festival Prueba de Sonido, que en esta oportunidad tendrá lugar en el Salón Pueyrredón el viernes 18 de diciembre a las 23 horas.
Esta segunda edición contará con las presentaciones de La suma de todos los tiempos, Navë Hogar, Sombrero y Fantasmagoria. Las entradas se consiguen con descuento a $70, escribiendo a  pruebadesonidoradio@gmail.com. En puerta, $90.

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