viernes, 4 de marzo de 2016

El tema del viernes: Mistify

Un estadio de Wembley (el viejo, el de Rattin y un árbitro alemán, el de Queen, el de Genesis y tantos otros) repleto. Una marea de gente contenida en esa mole de hormigón. Una marea que se agita, se mueve, va y viene siguiendo la música. Wembley vibra y late al mismo tiempo. Sobre el escenario está INXS, una banda australiana que en 1991 era, según la desaparecida revista 13/20, una de las cuatro bandas más grandes del mundo. Las otras eran U2, Roxette y la cuarta se las debo. Ustedes sabrán disculpar el salto en mi memoria. Si, está claro, la elección (sacando a los muchachos de Bono que en esa época se habían reinventado editando Achtung Baby!) puede sonar, al menos, polémica. Pero hablar con el diario del lunes, o de un viernes veinticinco años más tarde, no tiene mucho sentido. La banda de Michael Hutchance supo crear una buena cantidad de hits inmortales en las décadas del ochenta y del noventa hasta la muerte del cantante. Después  vino la separación, llegó la inevitable reunión, los realitys buscando reemplazante y algunas cuantos intentos estériles más por revivir la magia. Todo eso no logra manchar el recuerdo de esas canciones que son reconocibles apenas empiezan a sonar. Que todavía nos hacen saltar y mover el piecito siguiendo el ritmo. No alcanza para borrar la imagen de la multitud observando al cantante abierto de brazos como ofreciéndose en sacrificio a su público. Todos tuvimos Live baby live en cassette.


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